Cuando se pierde a un ser querido, una de las decisiones que se deben tomar es qué se harán con los restos del fallecido. Las dos opciones son: sepultarlo en un cementerio o incinerar sus restos y conservarlos en una urna.

Las cremaciones son una preferencia que ha ido ganando terreno debido a distintas circunstancias, entre las que más destacan: la falta de espacio en los panteones, la diferencia económica entre la incineración y la sepultura y la cercanía que implica poder resguardar las cenizas del difunto cerca de los dolientes.

De acuerdo con las estadísticas, el destino final del 50% de capitalinos fallecidos entre el 2014 y el 2016 fue la cremación. Desde el punto de vista religioso, este incremento se debe a que desde hace un par de años el Vaticano aprobó las incineraciones, señalando también que lo correcto es colocar posteriormente las cenizas en un lugar sagrado.

A lo anterior se suma que, en 2015, el gobierno capitalino incentivó las cremaciones al modificar la Ley de Cementerios en donde se establece que la tenencia máxima de una tumba es de 63 años y la mínima es de siete. Mientras se pague esa tenencia, nadie más puede ocupar ese terreno; sin embargo, representa una mayor inversión que una incineración.

Independientemente de qué prefiera, en Grossman Agencia Funeraria, nos encargamos de cada detalle para despedir de manera digna a su ser querido.

Con información de El Universal.